Hablando otra vez el conde Lucanor con Patronio, su consejero le dijo:
- Patronio tengo un sobrino que está muy celoso porque su madre no le presta atención ya que está siempre atendiendo a su hermano de dos años y yo no sé que aconsejarle, porque él es capaz de hacer cualquier cosa por llamar su atención.
-Señor Lucanor, los celos son muy malos y para que os deis cuenta os voy a contar lo que le sucedió al burro que envidiaba al perrito.
El Conde aceptó la propuesta de que Patronio le contara la historia, y este empezó a relatar:
- Mire señor Lucanor, había un perrito faldero que siempre jugaba con su dueña y que era muy cariñoso. El asno le observaba todos lo días y envidiaba el cariño que tanto le tenían, ya que él se consideraba mejor que aquel perro. Entonces el asno para llamar la atención de su dueña fue corriendo hacia ella posando sus patas sobre sus hombros, ella empezó a gritar para que vinieran los collazos y estes lo paaron a colpes con piedras y mazos.
Al terminar la historia el Conde estaba horrotizado por lo que el pasó al burro, asique siguiendo la moraleja de que es mejor ser como se es qye no ser, decidiió contarle la historia a su sobrino para que fuera consciento de lo malos que pueden ser los celos.
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